Una infiltración es la inyección de medicación directamente en la zona lesionada (una articulación, un tendón o una bursa) para reducir el dolor y la inflamación donde se producen. Las más habituales combinan un corticoide con anestésico local, y en los últimos años se usan también el ácido hialurónico y los factores de crecimiento según la lesión.
Es un tratamiento de consulta, rápido y generalmente bien tolerado, pero no es un comodín: funciona cuando la indicación es correcta.
Para qué lesiones se usa
Tendinopatías y bursitis rebeldes al tratamiento conservador, artrosis en fases sintomáticas, síndrome del túnel carpiano, fascitis plantar y procesos inflamatorios articulares, entre otros. La decisión depende del diagnóstico, del tiempo de evolución y de lo que se haya intentado antes.
Qué esperar el día del pinchazo
El procedimiento dura minutos. El anestésico alivia de inmediato; el efecto del corticoide tarda días en instaurarse, y las primeras 24-48 horas puede haber molestia local. Después conviene reposo relativo de la zona un par de días y seguir las indicaciones del traumatólogo.
¿Cuántas se pueden poner?
No hay un número mágico, pero sí prudencia: los corticoides repetidos en el mismo tejido tienen efectos acumulativos, y la práctica habitual limita su frecuencia y número por año y zona. Cada infiltración debe quedar registrada con producto, dosis y fecha en la historia del paciente; las consultas organizadas lo gestionan con un software de traumatología que mantiene ese registro al día.
Cuándo no infiltrar
Infección activa, alergia a los componentes o falta de diagnóstico claro son contraindicaciones evidentes. Y si la lesión mejora igual con tratamiento conservador, la mejor infiltración es la que no se pone.
Tipos de infiltración, comparados
Corticoide con anestésico: la clásica antiinflamatoria, efecto en días y duración de semanas a meses; útil en brotes inflamatorios claros. Ácido hialurónico: viscosuplementación articular, sobre todo en rodilla artrósica, efecto progresivo y duración de meses; busca lubricar más que desinflamar. Plasma rico en plaquetas (PRP): factores del propio paciente, con evidencia creciente en tendinopatías y artrosis inicial; su efecto es más lento y variable, y suele pautarse en series. La elección depende del diagnóstico, la fase y la respuesta previa: no hay infiltración universalmente mejor.
Pregunta legítima para tu traumatólogo: por qué esta infiltración y no otra, y qué esperamos exactamente de ella en tu caso.
Infiltración ecoguiada: por qué está cambiando la práctica
Guiar la aguja con ecógrafo permite depositar el fármaco exactamente donde debe (una vaina tendinosa, una bursa concreta) en lugar de infiltrar "por referencias". Los estudios muestran mayor precisión de colocación, y en estructuras pequeñas o profundas la diferencia clínica es tangible. Si tu lesión es de las difíciles, pregunta si la infiltración será ecoguiada.
Mitos frecuentes, aclarados
"Las infiltraciones se comen el hueso": los corticoides repetidos en exceso pueden dañar tejidos, de ahí los límites de frecuencia, pero la infiltración bien indicada y espaciada es segura. "Si me infiltro, me tengo que operar seguro": al contrario, muchas infiltraciones evitan o retrasan cirugías. "No sirve de nada, se pasa el efecto": en procesos inflamatorios autolimitados, romper el ciclo de dolor durante semanas es precisamente lo que permite rehabilitar y curar.
