
El estudio biomecánico de la pisada es el servicio de más valor añadido de la clínica de podología: diferencia a la clínica del "corte y cierro", justifica honorarios más altos y abre la puerta al tratamiento con plantillas personalizadas. Pero su rentabilidad depende de un circuito bien montado, porque consume tiempo y genera mucha documentación.
Una exploración que se documenta sola
Anamnesis deportiva y laboral, exploración en camilla, análisis estático y dinámico: el estudio genera datos, imágenes y vídeos que deben quedar unidos a la historia del paciente, no en el escritorio del ordenador de la sala. Con plantillas propias para el estudio, el podólogo registra mientras explora y el informe sale casi hecho.
El informe es el producto
Lo que el paciente se lleva del estudio es el informe: hallazgos, diagnóstico biomecánico y propuesta de tratamiento, con sus imágenes. Un informe claro y visual, entregado por el portal del paciente, es también la mejor herramienta para que el paciente acepte las plantillas y las revisiones que el tratamiento necesita.
Plantillas y revisiones: el ciclo completo
El estudio encadena entrega de plantillas, adaptación y revisión periódica (y renovación cada año o dos). Cada hito programado con su recordatorio convierte un servicio puntual en una relación de años, que es donde está la rentabilidad real del estudio de pisada.
A quién ofrecérselo: los tres públicos del estudio
El estudio de pisada tiene tres públicos naturales que conviene trabajar por separado: el corredor y el deportista amateur (lesiones de repetición, prevención de temporada), los niños en crecimiento (padres que consultan por pies planos o desgaste raro del calzado) y el adulto laboral que pasa el día de pie. Cada segmento tiene su momento de campaña: pretemporada de carreras para los corredores, vuelta al cole para los niños, convenios con empresas para el tercero. La base de pacientes de quiropodia es además la mejor cantera: el recordatorio del estudio al paciente recurrente con síntomas compatibles convierte visitas de 30 euros en tratamientos completos con revisión anual.
El taller de plantillas: trazabilidad del encargo
Entre el estudio y la entrega de las plantillas hay un proceso con su propia logística: el encargo al taller (propio o externo) con las especificaciones exactas, los plazos comprometidos con el paciente, la cita de entrega y adaptación, y la garantía con sus posibles ajustes. Cada paso conviene que quede en el sistema: qué se pidió, cuándo llega, cuándo se entregó y qué ajustes se hicieron. Esa trazabilidad evita el clásico "¿y mis plantillas?" telefónico, y cuando el paciente vuelve a renovarlas dos años después, la especificación anterior está a un clic en su historia.
Un software para podología como DriCloud guarda el estudio completo en la historia, genera el informe con un clic y programa las revisiones con recordatorios.




